Así va la primera megaobra costera que se hace en el país

Los vientos huracanados que azotan a Cartagena por esta época del año, con velocidades hasta de 50 kilómetros por hora y olas que alcanzan los 4 metros de altura, no han afectado, hasta ahora, los nuevos espolones, muros submarinos y demás obras construidas para la protección costera y descongestión vial del barrio Crespo.
 
“Estos eventos extraordinarios del clima han sido la prueba de carga para mostrar que la nueva infraestructura construida para proteger la zona costera y el anillo vial se comporta bien, sí funciona”, expresa Ana Lucía Dugand, gerente del consorcio Vía al Mar, que construye la obra.
 
Se refiere al anillo vial de Crespo, uno de los proyectos de construcción costera más importantes de Cartagena y el primero de su género en el país, que se planeó como una infraestructura para proteger las costas de este barrio cartagenero, solucionar la congestión vehicular en la zona (carrera 70) y proporcionarle a la población un nuevo espacio ambiental, turístico y recreacional.
 
Hoy las obras han requerido inversiones cercanas a los $ 170.000 millones y tienen un avance del 97,7 por ciento, en promedio. Se prevé que los trabajos terminen a mediados de marzo y se pueda posteriormente dar al servicio, informó el Ministerio de Transporte.
 
Cómo es el proyecto
 
El megaproyecto nació hace una década con la idea, entonces, de buscar una solución a los trancones que hacen colapsar en temporada alta la carrera 70. Luego, al advertir un estudio que las playas estaban desapareciendo en el área, la erosión ‘carcomía’ los cimientos de las viviendas con frente submarino y el sector podría colapsar en el futuro, el Gobierno Nacional decidió construir una infraestructura costera más compleja y que se integrara con el anillo vial.
 
De ahí que el proyecto –una concesión de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)– se estructuró con tres componentes y obras que arrancaron en septiembre del 2010.
 
El primer componente tiene que ver con la nueva infraestructura para la protección costera de Crespo. Para ello se hicieron siete espolones o estructuras con piedra rocosa, para retener la arena en la costa; se construyó un malecón o un muro marginal de 2,3 kilómetros de longitud y una barrera sumergida de 1.600 metros que asegura, a su vez, el relleno hidráulico submarino armado con 7.100 megabolsas (de 4 m de largo por 2,40 m de ancho) arrojadas a este mar. Los talegos gigantes importados de EE. UU. se llenaron con arenas de dragado y canteras.
 
Estos trabajos sirvieron para ganarle al mar 35 hectáreas de terreno y crear las seis playas de 50 metros de ancho. Estas, junto con las barreras, controlan que el agua salina ya no caiga sobre las viviendas de Crespo ni encharque las calles como sucede hoy con la avenida Santander.
 
Estas obras para la protección costera están terminadas ciento por ciento, reporta el consorcio Vía al Mar.
 
El segundo componente del proyecto corresponde a la solución vial: es el anillo conformado por un túnel sumergido de 1.000 metros de longitud (en el terreno que se le ganó al mar) y el puente vehicular de Marbella, de cuatro carriles, en la avenida Santander, que ayudará a descongestionar el barrio Crespo.
 
Estas obras han estado en el ojo del huracán por las filtraciones presentadas en el túnel y por supuestas afectaciones en el puente vehicular, que, además, no gustó a un sector porque no dejaba ver, desde abajo, el paisaje del otro lado de la vía.
 
Las obras civiles del túnel sumergido y el puente están culminadas. Falta terminar el sellamiento de las filtraciones detectadas en las juntas de dilatación. Esto tiene un avance del 97 por ciento.
 
“Las filtraciones estaban absolutamente previstas. No son fruto de un error. Es un asunto de método constructivo, no de falla, y no afectan la operatividad”, explica Dugand.
 
Recuerda que en este tipo de obras sumergidas se presentan filtraciones. “No son chorros como los vistos en grandes proyectos subterráneos como el Big Dig, de Boston”, argumenta.
 
El parque lineal
 
El tercer componente es el paseo marítimo diseñado en 14 de las hectáreas sustraídas al mar y sobre la tapa del túnel. En esos espacios vienen haciendo senderos peatonales, una ciclorruta de 2,8 km, canchas para fútbol y voleibol de playa, parque con rampas para patinaje, plazoletas y zonas de descanso.
 
Allí se tiene el ambicioso plan de crear un nuevo ecosistema para la ciudad. Con este fin sembrarán 19.000 plantas nativas. Toda esta infraestructura protegerá las costas de Crespo de los embates del mar y será una nueva y moderna puerta de entrada a Cartagena.
 
Tomado de ELTIEMPO.COM


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